Texto 1
Hay que cultivar el espíritu, así como se cultiva la tierra. El espíritu también tiene sus abonos y sus semillas.
El abono del espíritu es el asombro; la semilla, la curiosidad. Y para que dé fruto, debe cultivarse todos los días.
Hay quienes piensan que con solo crecer, el espíritu crece. No es así. Hay adultos con espíritu atrofiado y niños con
espíritu de sabios. El espíritu no crece con la edad; crece con el ejercicio. El espíritu es como un músculo invisible:
hay que leer, hay que escuchar, hay que conversar, hay que reflexionar.
Pregunta 1:
¿Cuál es la idea principal del texto?
Pregunta 2:
En el contexto del texto, ¿qué significa “espíritu atrofiado”?
Pregunta 3:
Según el texto, ¿cuál de las siguientes afirmaciones es verdadera?
Pregunta 4:
¿A qué se refiere el autor cuando compara el espíritu con un músculo invisible?
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