Texto 1

Hay que cultivar el espíritu, así como se cultiva la tierra. El espíritu también tiene sus abonos y sus semillas.
El abono del espíritu es el asombro; la semilla, la curiosidad. Y para que dé fruto, debe cultivarse todos los días.

Hay quienes piensan que con solo crecer, el espíritu crece. No es así. Hay adultos con espíritu atrofiado y niños con
espíritu de sabios. El espíritu no crece con la edad; crece con el ejercicio. El espíritu es como un músculo invisible:
hay que leer, hay que escuchar, hay que conversar, hay que reflexionar.

Pregunta 1:
¿Cuál es la idea principal del texto?

A. El espíritu se cultiva con la edad.
B. El espíritu es un don que pocos tienen.
C. El espíritu necesita ejercicios como la lectura y la reflexión.
D. El crecimiento físico implica crecimiento espiritual.

Pregunta 2:
En el contexto del texto, ¿qué significa “espíritu atrofiado”?

A. Que la persona no tiene valores.
B. Que la persona ha dejado de ejercitar su curiosidad y reflexión.
C. Que la persona tiene una enfermedad espiritual.
D. Que la persona no ha alcanzado la adultez.

Pregunta 3:
Según el texto, ¿cuál de las siguientes afirmaciones es verdadera?

A. La sabiduría es exclusiva de los adultos.
B. La curiosidad es inútil si no se ejercita.
C. El espíritu se fortalece con acciones como leer y reflexionar.
D. Los niños no pueden tener espíritu sabio.

Pregunta 4:
¿A qué se refiere el autor cuando compara el espíritu con un músculo invisible?

A. A que el espíritu se daña fácilmente.
B. A que el espíritu necesita reposo.
C. A que el espíritu debe ejercitarse constantemente para desarrollarse.
D. A que el espíritu es débil y poco visible.

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